Publicado: 28 de Febrero de 2017

¿Qué sistema de calefacción es el más adecuado para nuestra vivienda?

Con la bajada de las temperaturas se hace necesario tener todo listo para calentar nuestro hogar, sin embargo, es considerable saber que tipo de calefacción sería el más adecuado para la vivienda, ya que no todas necesitan el mismo sistema.

Para elegir cuál sería el mejor hay que tener en cuenta algunos factores, como la ubicación de la vivienda, el clima donde se encuentra, el tamaño y la distribución de la casa, y el número de personas que habitan la cosa, entre otros.

Tenemos dos tipos de calefacción diferentes, según la fuente de energía (biomasa, geotérmica, solar, eléctrica y gas) o el sistema a partir del cual se obtiene el calor (calderas con radiadores de agua, bombas de aire, convectores, emisores térmicos).


calefacción de gas

Este tipo de calefacción es una de las más usadas en las viviendas españolas, ya que no contamina y es una energía limpia y eficaz. Se puede elegir entre tres tipos de combustibles: gas natural, gas propano o gasoleo C, para la calefacción, la cocina y la producción de agua caliente.

En cuanto al primero, no tendríamos problema en cuanto a su almacenamiento, sin embargo, no llega lejos de las ciudades. Si vivimos en una casa grande o una población pequeña, nos podría interesar el gas propano, ya que tiene una potencia superior al gas natural y parecido al gasoleo C. Su almacenamiento podría ser en pequeños recipientes en el exterior de la vivienda, lo que resulta menos seguro que el gas natural. Por último, el gasoleo C es el más peligroso, ya que hay que almacenarlo en tanques en el interior de la casa, y sería para casas grandes. Este sería el más sucio y contaminante.

Para el uso de este tipo de calefacción, haría falta la utilización del radiador, que permite un calor homogéneo en toda la casa.


Calefacción eléctrica por acumulación

Es una de los sistemas más habituales, debido a su fácil instalación y su seguridad. Cada calefactor eléctrico tiene unas resistencias en el interior, mediante las cuales pasa la electricidad convirtiéndose en calor. Este tipo de calefacción no emite gases contaminantes ni consume oxigeno. Tampoco requiere un mantenimiento, si no una limpieza periódica del filtro de aire.

El inconveniente de este sistema de calefacción es que la factura eléctrica resulta más costosa que la del gas natural, aunque por otro lado, su instalación es más barata.

Sería una buena opción para regiones cálidas o para segundas viviendas, donde no se necesita mucha potencia para calentar la casa.

Convectores

Este sistema de calefacción se basa calentando el agua mediante un termo. Es recomendado para hogares situados en zonas cálidas. El calor que expulsa se emite por el aire del interior del convector que es calentado mediante una resistencia.

En cuanto a la instalación, cabe decir que es bastante sencilla, sin necesidad de obra, y con un suministro de agua caliente.

Uno de los inconvenientes sería el coste de su funcionamiento, ya que es caro, y el consumo que tiene el termo de agua caliente, que aunque no se use, está gastando.

Emisores térmicos

También denominados radiadores de aceite, logran expulsar el calor mediante un aceite térmico que se calienta por una resistencia eléctrica blindada de acero. Cada uno de los emisores serían independientes y se pueden enchufar en cualquier lugar sin necesidad de obras, ya que no requiere de calderas ni tuberías.

Llevan incorporado un termostato que permite programar una temperatura constante e homogénea, consiguiendo así un ahorro de energía considerable. Cuando los apagamos, siguen emitiendo después calor durante un tiempo. Por un lado, son mejores que los radiadores de agua, ya que los de aceite no producen  presión interna, aunque también hay que decir, que si se necesitan varios, quizás tengamos que aumentar la potencia de la luz contratada.

 Radiadores de agua

Se trata del sistema más utilizado en nuestros país. El calor que se emite se genera a través de la quema de combustibles como el gas natural mediante una caldera situada en un lugar específico y se va distribuyendo por los distintos radiadores mediante el agua.

El calor que desprende el agua es mayor que el de otras sustancias, por lo que necesita de menos caudal para transportar esa cantidad de calor. La caldera está situada en otra zona, por lo que se airea sin problemas.

Bomba de calor

Estos sistemas inverter permiten tener calefacción en invierno y aire acondicionado en verano en un mismo aparato.

La instalación e inversión se abarata, ya que está en un único sistema. Esta calefacción es más eficiente, ya que consume menos energía hasta que se alcanza la temperatura que se desea.